Antes del viaje: la preparación es clave
El cuidado de la salud de tu perro comienza incluso antes de empacar. Lo ideal es realizar una revisión veterinaria previa, especialmente si el viaje será largo o si el destino implica cambios importantes de clima o altitud. Este control permite verificar que esté al día con sus vacunas, desparasitación y que no existan condiciones médicas que puedan complicarse durante el trayecto.
También es fundamental revisar su identificación, microchip y portar siempre una placa con datos de contacto actualizados. Aunque esperamos no necesitarla, puede ser de gran ayuda ante cualquier imprevisto.
Si tu perro no está acostumbrado a viajar, hacer trayectos cortos previos ayuda a reducir el estrés y facilita la adaptación. En esta etapa, mantener su alimentación habitual es clave: cambiar de alimento justo antes de viajar aumenta el riesgo de vómitos o diarreas durante el trayecto.
Durante el viaje: seguridad y bienestar
Ya sea en carro, avión o transporte terrestre, la seguridad debe ser siempre prioritaria. El perro debe viajar en un guacal adecuado o con sistemas de sujeción diseñados para mascotas. Esto no solo reduce el estrés, sino que también previene accidentes.
La hidratación es otro punto crítico. Ofrecer agua con frecuencia, especialmente en climas cálidos, ayuda a prevenir la deshidratación y los golpes de calor. En viajes largos, es importante realizar paradas para que el perro pueda estirarse, caminar y hacer sus necesidades.
Evita ofrecer grandes cantidades de comida antes o durante el trayecto. Un estómago lleno, sumado al movimiento, puede provocar náuseas o malestar digestivo.
En el destino: adaptación progresiva
Al llegar al lugar de descanso, dale tiempo a tu perro para explorar y familiarizarse con el entorno. Identifica un espacio tranquilo donde pueda descansar, lejos de ruidos excesivos o tránsito constante de personas.
Mantener horarios similares de comida, paseo y descanso ayuda a que el perro se sienta más seguro. Aunque estés de vacaciones, su organismo sigue necesitando rutina.
También es importante vigilar el contacto con otros animales, el consumo de agua no potable y la exposición a parásitos propios del destino, como pulgas, garrapatas o mosquitos.